Omar Lara – Ion Barbu

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Victor Ivanovici
Victor Ivanovici

Como no soy poeta —en el sentido de creador de Poesía (porque en otros sentidos, como dicen, «de músico, de poeta y de loco todos tenemos un poco»)— mi aporte a cualquier homenaje recordatorio a Omar Lara se adscribe a la esfera de la «creación vicaria»: específicamente de la traducción. Tampoco es enteramente mío, sino es fruto de la colaboración con el propio Omar. Así, de paso, tiene por lo menos el mérito de recordarnos (ya que de memoria se trata) un aspecto quizás menos valorado de su creación literaria, que es el Omar Lara como traductor de poesía rumana al español.
En efecto, ésta encontró en el exiliado chileno el traductor carismático que se merecía, a la vez que él mismo se hizo merecedor de un lugar destacado no sólo en las letras de su patria sino también en las del país de acogida.
Los tres breves poemas que aquí transcribo pertenecen a un libro publicado hace cuarenta años:

Ion Barbu: Juego segundo. Edición bilingüe rumano–española.
Traducción de Victor Ivanovici y Omar Lara.* Prólogo de Victor Ivanovici. Bucarest, Ediciones Minerva, 1981

Ion Barbu (seudónimo de Dan Barbilian, 1895–1961), poeta y matemático de genio, es uno de los pilares del «gran» Modernismo en su país. Cumbre y «núcleo duro» de su obra es el ciclo Joc secund / Juego segundo (1930), tras el cual abandonó prácticamente la poesía. No antes, empero, de ganarse, por la dificultad y la depuración de su escritura, el sobrenombre de «Mallarmé de las letras rumanas».

Al recoger el reto del original, apostamos decididamente en esta versión por la traducción poética, en contra de los trenes dominantes que favorecen las traslaciones literalistas (¡como si, en el Arte, el contenido pudiera separarse de su forma!)
Pasados ocho lustros desde entonces, me parece que valió la pena. Pero, al lector de decidir.

Sin más, paso la palabra al texto.

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[Din ceas, dedus…]
Din ceas, dedus adâncul acestei calme creste,
Intrată prin oglindă în mântuit azur,
Tăind pe înecarea cirezilor agreste,
În grupurile apei, un joc secund, mai pur.
Nadir latent! Poetul ridică însumarea
De harfe resfirate ce-n zbor invers le pierzi
Şi cântec istoveşte: ascuns, cum numai marea
Meduzele când plimbă sub clopotele verzi.
[De horas, deducido…]
De horas, deducido lo hondo de este cima
que en azul redimido por el espejo entró
y sobre el anegarse de las agrestes greyes
juego segundo y puro enaguas esculpió.
¡Nadir latente! El Vate levanta ya el sumar
De arpas esparcidas que en vuelo inverso pierdes
Y su cantar agota, oculto cual la mar
Cuando pasea medusas bajo campanas verdes.

Timbru
Cimpoiul veşted luncii, sau fluierul în drum
Durerea divizată o sună-ncet, mai tare…
Dar piatra-n rugăciune, a humei despuiare
Şi unda logodită sub cer, vor spune – cum?
Ar trebui un cântec încăpător, precum
Foşnirea mătăsoasă a mărilor cu sare;
Ori lauda grădinii de îngeri, când răsare
Din coasta bărbătească al Evei trunchi de fum.
Timbre
Zampoña mustia en vegas o flauta en las vías
Entonan suave o altor la dividida pena…
Mas el limo desnudo y en oración la piedra,
La onda hecha novia, ¿ya cómo lo dirían?
¡Oh! menester sería un himno amplio y sumo
como el sedoso eco de los salados mares
o loas de los ángeles cuando en el Edén sale
de varonil costilla Eva con tronco de humo.
Edict
Această pontifică lună
Cuvânt adormiţilor e,
Din roua caratelor sună
Geros, amintit: ce-ru-le.
O sobă, cealaltă mumie.
Domneşte pe calul de şah,
La Moscova verde de-o mie
De turle, ars idol opac.
Dogoarea, podoabă: răsfeţe
Un secol cefal şi apter.
— Ştiu drumul Slăbitelor Feţe
Ştiu plânsul apos din eter. c
Edicto
La luna pontífice, llena,
al sueño palabra dictó;
rocío en quilates resuena.
helado recuerdo: cie-lo.
Estufa y la otra, ya momia,
reinando en caballo-ajedrez;
de mil torres verde, en Moscovia,
un ídolo de opaca tez.
Adornos de brasa mimaran
el áptero siglo y mental.
— Sé el rumbo de las Magras Caras,
sé el éter de aguado llorar.

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